Las cicatrices atróficas se caracterizan porque quedan ligeramente hundidas respecto a la piel que las rodea. A diferencia de otras cicatrices más visibles por relieve o grosor, aquí lo que llama la atención es justo lo contrario: una pequeña depresión en la superficie.
Suelen ser marcas finas, bien delimitadas y, en la mayoría de los casos, no duelen ni generan molestias físicas. Lo que más preocupa suele ser su aspecto.
Este tipo de cicatrices suele formarse cuando la piel ha pasado por un proceso inflamatorio, como el acné, la varicela u otras afecciones cutáneas.
Durante la reparación, la piel no genera suficiente colágeno para mantener su estructura original, y por eso queda ese aspecto hundido.
Aun así, cada piel responde de forma diferente. Por eso, dos personas con un mismo tipo de lesión pueden tener una evolución completamente distinta.
No todas las cicatrices son iguales, y reconocerlas ayuda a entender mejor su evolución. Por eso, cuidar la zona desde fases tempranas puede marcar la diferencia en cómo se verá con el tiempo.
Las cicatrices hipertróficas son elevadas, pero se mantienen dentro de la zona de la herida
Los queloides pueden crecer más allá de esa zona y hacerse más visibles con el tiempo
Las cicatrices atróficas, en cambio, quedan hundidas y no suelen generar síntomas más allá del aspecto visual
La evolución de una cicatriz no depende solo de la lesión inicial. También influyen factores como la localización, el tiempo que ha durado la inflamación o cómo se ha cuidado la piel desde el principio. Si quieres entender mejor cómo evoluciona una herida y qué señales indican que está cicatrizando correctamente, puedes leer más sobre cómo saber si una herida está sanando bien.
Además, hay ciertas cosas a tener en cuenta para cuidar de tu cicatriz:
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Factores que ayudan |
Factores que pueden dificultar |
Factores que aumentan el riesgo |
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Aunque cada caso es distinto, hay cuidados básicos que ayudan a mejorar el aspecto de la piel:
Mantener una higiene suave, sin agredir la zona
Evitar manipular la piel o las lesiones
Proteger la zona del sol para evitar cambios de coloración
Ser constante con la rutina de cuidado
Mantener la piel protegida y en buenas condiciones favorece una mejor evolución.
Cuando una cicatriz atrófica resulta más visible o te preocupa, existen distintas opciones que pueden ayudar a mejorar su apariencia.
Desde el cuidado tópico con productos específicos hasta técnicas dermatológicas más avanzadas, siempre será importante valorar cada caso de forma individual.
Con el paso del tiempo, y con un buen cuidado, pueden volverse menos visibles y más integradas con la piel que las rodea.