Las estrías en la adolescencia son muy frecuentes. Durante esta etapa, el cuerpo puede cambiar en poco tiempo: aumenta la altura, se modifican las proporciones corporales y también pueden producirse variaciones de peso o de masa muscular.
Cuando estos cambios suceden más rápido de lo que la piel puede adaptarse, pueden aparecer estrías. Aunque se ven en la superficie, se originan en la dermis, donde el colágeno y la elastina aportan resistencia y elasticidad.
Durante la pubertad, el organismo atraviesa numerosos cambios hormonales y físicos. En algunos momentos se producen los conocidos “estirones”, periodos en los que la altura o el volumen corporal aumentan rápidamente.
Cuando la piel tiene que adaptarse a ese crecimiento en poco tiempo, sus fibras pueden verse sometidas a una mayor tensión. Es entonces cuando pueden aparecer las llamadas estrías por crecimiento.
También influyen otros factores, como:
La predisposición genética.
Los cambios hormonales propios de la pubertad.
Las variaciones rápidas de peso.
La velocidad de crecimiento.
La elasticidad propia de cada piel.
Por eso, dos adolescentes que experimentan cambios corporales similares pueden desarrollar estrías de forma diferente.
Las zonas más habituales son aquellas que experimentan mayores cambios durante el desarrollo:
Muslos.
Glúteos.
Caderas.
Senos.
Abdomen.
Espalda.
Brazos y hombros.
La localización puede variar según la evolución corporal de cada persona. Por ejemplo, durante los periodos de crecimiento rápido pueden aparecer líneas en la espalda, mientras que los cambios de volumen en caderas, glúteos o muslos pueden favorecer su aparición en estas zonas.
Tanto en la adolescencia como al practicar deporte, el cuerpo puede experimentar cambios rápidos de volumen a los que la piel necesita adaptarse.
Practicar deporte no provoca estrías por sí mismo. Sin embargo, algunos cambios corporales asociados al entrenamiento pueden favorecerlas, especialmente cuando se produce un aumento rápido del volumen muscular.
Las estrías en deportistas pueden aparecer cuando determinadas zonas del cuerpo aumentan de tamaño en poco tiempo y la piel necesita adaptarse rápidamente.
Esto puede observarse, por ejemplo, en actividades orientadas al desarrollo muscular o en entrenamientos de fuerza intensos.
Cuando la masa muscular aumenta de manera progresiva, la piel suele disponer de más tiempo para adaptarse. En cambio, si el aumento es rápido, también puede incrementarse la tensión sobre la piel.
Las estrías por ganar masa muscular suelen aparecer en zonas como:
Hombros.
Brazos.
Pecho.
Espalda.
Muslos o glúteos.
Al igual que ocurre con las estrías relacionadas con el crecimiento, su aparición depende de distintos factores y no significa necesariamente que exista un problema en la piel.
Las estrías no mantienen siempre el mismo aspecto. Cuando son recientes suelen presentar un color rojizo, rosado o violáceo y, en algunos casos, pueden acompañarse de tirantez, sensibilidad o picor.
Con el paso del tiempo, suelen perder color hasta adquirir un tono más claro, blanquecino o nacarado. También pueden volverse algo más planas y estabilizar su aspecto.
Si quieres entender mejor esta primera fase, puedes consultar nuestro artículo sobre estrías moradas y cómo evoluciona tu piel.
Aunque no siempre es posible prevenir por completo su aparición, especialmente durante etapas de crecimiento rápido o cuando existe una predisposición genética, cuidar la piel puede ayudar a mantener su elasticidad y prepararla mejor para adaptarse a los cambios.
Para prevenir las estrías juveniles, puede ser útil:
Mantener la piel hidratada diariamente.
Utilizar productos específicos de forma constante.
Evitar, en la medida de lo posible, cambios bruscos de peso.
Favorecer un aumento progresivo de la masa muscular.
Cuidar especialmente las zonas sometidas a mayores cambios de volumen.
La constancia en el cuidado diario es especialmente importante durante etapas en las que el cuerpo está creciendo y cambiando.
Durante la adolescencia o en periodos de cambios corporales asociados al deporte, utilizar productos específicos puede formar parte de una rutina destinada a mantener la piel hidratada y elástica.
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Aplicarla de forma constante, dos veces al día y mediante un suave masaje, es una forma sencilla de incorporar este cuidado a la rutina diaria.
Las estrías son muy frecuentes durante la adolescencia y, en la mayoría de los casos, forman parte de los cambios naturales del cuerpo.
Aun así, es recomendable consultar con un profesional sanitario cuando aparecen de forma muy extensa o repentina, se acompañan de otros cambios en la piel o generan dudas sobre su evolución.
Cada cuerpo crece y cambia a un ritmo diferente. Entender por qué aparecen las estrías y cuidar la piel durante estas etapas ayuda a acompañar estos cambios con expectativas realistas y una rutina adecuada.