Las estrías en los glúteos son marcas visibles que aparecen cuando la piel se estira más rápido de lo que puede adaptarse. Aunque se ven en la superficie, se originan en capas más profundas de la piel, especialmente en la dermis, donde el colágeno y la elastina aportan resistencia y elasticidad.
Los glúteos son una de las zonas donde las estrías pueden aparecer con más frecuencia. Esto ocurre sobre todo en áreas sometidas a estiramientos rápidos o con mayor tensión cutánea, junto a otras localizaciones habituales como muslos, caderas, abdomen o senos.
No existe una sola causa. Las estrías suelen aparecer por la combinación de varios factores, entre ellos el crecimiento rápido durante la adolescencia, los cambios de peso, los cambios hormonales y la predisposición genética.
Es importante recordar que no aparecen por descuido ni por falta de hidratación. Se producen cuando los cambios corporales superan la capacidad de adaptación de la piel.
En los glúteos esto puede verse con claridad cuando el cuerpo cambia en poco tiempo. Tanto el aumento como la pérdida rápida de peso pueden incrementar la tensión sobre el tejido y favorecer la aparición de estas marcas.
Su aspecto no es siempre el mismo. Las estrías recientes suelen ser rojas, rosadas o violáceas y, en algunos casos, pueden acompañarse de picor, sensibilidad o una ligera inflamación.
Si quieres entender mejor qué significa este color y qué está ocurriendo en tu piel en ese momento, puedes leer más sobre las estrías moradas y en qué fase están.
Con el tiempo, las estrías suelen evolucionar. El color rojizo inicial disminuye progresivamente y pueden volverse más claras, blancas o nacaradas. También es habitual que el relieve se reduzca y que su aspecto se estabilice.
Algunas personas también notan molestias durante las primeras fases. La sensación de tirantez, picor o sensibilidad forma parte de los cambios que experimenta la piel en este momento. Si quieres saber más sobre ello, puedes consultar nuestro artículo sobre si las estrías duelen y qué significan estas molestias.
Los cuidados ayudan a mejorar las condiciones de la piel. Las medidas más importantes son:
Mantener una hidratación diaria adecuada.
Utilizar productos específicos de forma constante.
Proteger la piel del sol cuando la zona esté expuesta.
Evitar cambios bruscos de peso en la medida de lo posible.
Mantener hábitos de cuidado continuados.
Más allá de los productos concretos, hay algo que marca la diferencia: la constancia. Acompañar a la piel durante los periodos de cambio ayuda a mantenerla más elástica y preparada para adaptarse.
En este sentido, utilizar productos específicos como Trofolastín® Crema Anti-Estrías, formulada con centella asiática, puede ayudarte a mejorar la elasticidad de la piel y a prevenir y reducir la formación de estrías hasta en un 89%*. La centella asiática ayuda a estimular la producción de colágeno, una proteína fundamental para mantener la firmeza y la elasticidad de la piel. De este modo, contribuye a que la piel se adapte mejor a los cambios de tensión y estiramiento propios de etapas como el crecimiento, el embarazo o las variaciones de peso.
Aplicarla de forma constante, dos veces al día y mediante un suave masaje, es una forma sencilla de incorporar este cuidado a tu rutina diaria.
Aunque las estrías forman parte de un proceso frecuente y normal de la piel, conviene consultar con un profesional sanitario cuando aparecen de forma extensa, evolucionan rápidamente o generan dudas sobre su evolución.
Cada piel responde de forma diferente. Un profesional puede orientarte sobre las opciones de cuidado disponibles, ayudarte a establecer expectativas realistas y recomendar las medidas más adecuadas para tu caso.
Departamento médico de Méderic Ediciones, S. L.
Dra. Carla Villarroel Irarrázabal
Licenciada en Medicina y Cirugía
*Mallol J. Belda MA, Costa D, Noval A, Sola M. Prophylaxis of Striae gravidarum with a topical formulation. A double blind trial. Int J Cosmet Sci. 1991 Feb;13(1):51-57. Test realizado en 100 mujeres.